La Virgen del Confinamiento.
Nuestra Señora del Confinamiento fue realizada por el escultor e imaginero sevillano Juan Manuel Martín García.
La imagen nace de una inspiración sin esperarla.
Él siente la necesidad de que la Virgen, en tiempos difíciles tenía que estar a nuestro lado y en nuestras vidas.
La Virgen posee unas determinadas características que las define de ser especial, como las tres lágrimas del rostro que hacen referencia a los tres meses de confinamiento. En su rostro se dibuja dos perfiles, uno de la pena por todo lo que hemos pasado durante esos meses y otro de alegría para cuando ya todo finalice y ganemos la batalla a este dichoso virus.
El moño tiene dos jazmines tallados en el pelo, en referencia a las personas mayores. El cuerpo va policromado en un tono púrpura en homenaje a todas esas personas que han fallecido en esta pandemia y también porque el púrpura es el color litúrgico de la penitencia.









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